Autor Tema: Crónica del Trail Cap de Creus: camino del cementerio  (Leído 99 veces)

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Crónica del Trail Cap de Creus: camino del cementerio
« en: Junio 06, 2019, 11:46:53 pm »
Como veo que esta sección está movidita (modo ironía "on"), me animo a añadir una crónica más!
(la crónica con fotos, aquí)

Puede parecer una exageración pero por algo la meta estaba la lado del cementerio.

Considero que llegaba preparado para la carrera. Al menos había corrido kilómetros (creo que marzo de 2019 es el mes que más Km he acumulado en mi vida!). El tema calambres parece controlado.

La semana antes de la carrera sólo hago rodajes fáciles, menos el viernes (ERROR!!!), que hago una sesión de Mammoth Hunters y llego a la carrera con agujetas. Empiezo con optimismo precavido.

La organización es muy pro, la verdad. Cafetito, bollería, un par de camisetas muy bonitas y de vestir, y hasta se han tomado la molestia de poner los pirineos nevados al fondo. Da gusto llegar y encontrarse eso:

Sólo había una incógnita: ¿tendría dolor de pulgares? Ya tuve un aviso en la Camí dels íbers y al final no me había comprado los calcetines Injinji Ultrarun que quería y me había hecho un apaño, probado durante 5 Km en llano que parecía dar el pego.

Se trata de unas "plantillas" recortadas de una lámina de espuma EVA que había usado para añadir algo de confort a mis huaraches home-made.

Empezó la carrera con una ambiente espectacular y algo de frío. Calenté pero no mucho: total, tenía 44 Km por delante para ponerme a tono y esta vez creo que no iba a ganar la carrera (modo ironía "on"). Y comencé sobre el 3r cuarto del pelotón. Los/as ya conocidos/as tobillo-flojo me fueron pasando pero todo se andará.

El principio da gusto, bastante plano, aunque algo estrecho, la gente sonriente, algunos resoplidos por exceso de entusiasmo en el arranque (anda que no nos queda mili!) y tras pasar por debajo de la carretera empieza la ascensión hacia la Verderola, Creu de les Palomeres y el castillo de Sant Salvador Saverdera. Aunque había participado en esta carrera en 2026, ese año se anuló esta parte del recorrido por los fuertes vientos, por lo que era una incógnita para mi: una gran incógnita.

Sabía que era la parte más dura pero no hasta qué punto dura. Como pilla al inicio pero ya caliente, engaña, pero si das demasiado aquí, lo pagarás más tarde donde menos te lo esperas.

Ni CA-CO ni leches, caminando toda la subida hasta el castillo. De hecho hay partes tan técnicas que correr no es una opción, aparte de que todavía la gente está bastante junta y el adelantamiento es difícil (aunque no estaba entre mis preferencias adelantar a nadie).

Las vistas, eso sí, merecen el esfuerzo y son uno de los grandes atractivos de esta prueba.

Comienza la bajada y empezamos con las risas: mis inmejorables plantillas empiezan a deslizarse bajo mis pies y van saliendo, poco a poco por el talón. no daba crédito! Cómo es posible que en unas zapatillas que van como u guante, apretadas, algo que está entre la planta del pie y la zapatilla no sólo se pueda mover sino que acaba saliendo!!!

Lástima no llevar una cámara de fotos, pero visto desde atrás debía ser de lo más cómico, con dos especies de espolones fláccidos en mis talones. Tan buen punto las plantillas se deslizaron ligeramente, los pulgares quedaron sin su mullidito colchón de EVA ...

Lo curioso es que iban saliendo pero muy poco a poco, las notaba revoloteando contra mis aquiles pero no salían. Y así perfectamente hasta el kilómetro 12 o más!

El primero avituallamiento, como los demás, vamos a dejarlo en "correcto". La parte buena es que la bebida isotónica es mi querido Flectomin, la mala es que en algunos barriles, la concentración de Flectomin era tirando a homeopática.

Llegando a Port de la Selva decido que ya está bien de ir con alerones (no me gusta correr con ventaja) y tiro de una de las plantillas esperando que salga con la misma suavidad con la que se ha desplazado hasta esa posición. Pero no! La plantilla decidió que no salía y de tanto tirar se acabó partiendo (como se ve en la foto de más arriba). Tengo que parar y desabrocharme ambas zapatillas para poder sacar las plantillas y sacando el Diógenes que llevo dentro, las guardo porque creo que puedo mejorar el invento.

En el Port de la Selva ya se nota el desnivel acumulado, pero al ser un falso llano, uno puede acelerar un poco sin quemarse y recuperar alguna posición, con parada breve en el avituallamiento.

Los siguientes hitos mentales (no sé dónde leí que es bueno dividir una carrera larga mentamente en hitos intermedios, constantemente, desde pillar al que llevo delante, como hitos estáticos) eran primera Puig  de Bufadors (lo conozco bien, desde Cadaqués de vez en cuando hago un sube-baja a Bufadors) y Cadaqués, donde hay un avituallamiento y estaban mis hijos, mujer y suegros para animarme, que falta me haría!

La subida hasta Bufadors me encontré bien. Cansado pero sin señales de alarma, pero la bajada, ay la bajada, ya noté los primeros síntomas de lo que denominaré el síndrome de los dedos gordos. Pulgares doloridos, landings más a pie plano que a puntera o bola bajo el dedo gordo e inseguridad. Aquí ya algunos de los que había adelantado me recuperaron la posición. No me preocupaba tanto eso sino todo lo que quedaba todavía!

Con el paso de las carreras me he hecho un "predictor de carreras" en el que añado distancia y desnivel, y me calcula un tiempo estimado según mi histórico. Es muy básico, pero en general acierta bastante. Más tarde lo he sofisticado más añadiendo otra variable, que es el IBP index. Con ese "predictor" le dije a mi familia que pasaría por Cadaqués sobre las 12:00 ... Error!!! Como he dicho antes, la parte de subida a Saverdera no la conocía y fue taaaaan lenta, que pasé por Cadaqués 45 min más tarde de lo calculado. Ya tenía a la familia preocupada!

Llego, besos y abrazos, como, descanso un poco, relleno bidón de Flectomin, otros besos y abrazos, unas gominolas para los niños y vuelta la burra al trigo!

Tiramos (yo y mi circunstancia) para arriba, para Puig de Sa Cruïlla, con cierto desánimo: mucho más lento de lo previsto, síndrome de los dedos gordos, ya muy cansado (quizá mentalmente). Pero, como en el 1-2-3, hemos venido a jugar!

Se me hace eterna la subida, aunque no tanto como la bajada a Cala Jóncols, comer, descansar lo justo,  no sea que me pase mucha gente y a lo fácil, según el perfil ... visto desde lejos.

Esa parte es una puñetera montaña rusa de subidas lentísimas y bordea la costa. En algún punto es relativamente peligroso (algunos corredores comentamos si nunca nadie se habría despeñado).

Y en el último avituallamiento, en Cala Montjoi ya no podía con mi alma y el bidón de flectomin lo acababan de rellenar ... de agua y la concentración era homeopática (tendiente a cero).

Repongo lo que puedo y me dispongo a afrontar la parte final. La subida como buenamente puedo y me permito adelantar a algunos corredores

 ... y llega la bajada. Alguien me comentó que era suave pero yo la recordaba bastante técnica. Y la verdad es que es relativamente técnica pero extenuado y con el síndrome de los dedos gordos continúo aterrizan sobre pie plano e incluso talonando. Y de tanto aterrizar mal, me empieza a doler la rodilla derecha, y en cada exhalación voy perdiendo el coraje y en cada inhalación me lleno de desánimo. En la transpiración pierdo sudor y voluntad a partes iguales y entro en una espiral negativa mentalmente. Hasta noto hormigueos en antebrazos y dedos, como de deshidratación, aunque había bebido bastante (o eso creo). Juro en hebreo, "quién me manda a mi hacer una maratón con lo bien que me lo paso haciendo medias maratones!", "no vuelvo a hacer una maratón de montaña en mi vida y mucho menos algo que pase de maratón!" y cosas que no se pueden escribir.

En esta bajada me adelanta hasta el tato e incluso me preguntan si estoy bien (qué cara debía tener, suerte que no me llevo el espejo a las carreras!). Es muy revelador este gráfico de Strava, donde se ve que empiezo tranquilo el primer 1/3 de carrera, comparativamente aprieto y adelanto a bastante gente durante el 2/3 y en la última bajada me desplomo.

En la llegada a Roses por la riera de piedras inmensas me arrastro totalmente derrotado y oigo a alguien detrás de mi decir "a ver si llegamos antes de siete horas". Esto tuvo un doble efecto: primero me hundió aún más:"siete horas!!! y yo que quería rebajar mi anterior tiempo (5:51:34) a pesar de subir a Sant Salvador!". Pero también tuvo el efecto contrario, me dio un objetivo motivador. Llegar arrastrándose como una babosa no era un objetivo motivador, era simplemente un objetivo. Pero llegar por debajo de siete horas era otra cosa, y tuve fuerzas para simular que corría y acabar en 6:57:53!

Un apunte más: carrera sin calambres!!!

Y ya en la comida, hablando con otros compañeros que otros años han hecho las tres carreras de la Buff (R) MissionX3, me sorprendo analizando los errores para corregirlos en próximas maratones, que sería guay hacer las tres maratones de la Buff (R) MissionX3.

Lecciones aprendidas:
  • No se puede innovar en la carrera. Lo que vayas a hacer hay que llevarlo probado, en condiciones similares.
  • Cuerpo y mente van unidos. Cuando uno de los dos desfallece, trata de arrastrar al otro consigo. Es responsabilidad del más fuerte hacer remontar al caído. 
"Tanto si usted cree que puede como si cree que no, está usted en lo cierto" Henry Ford